Gerontofobia, mi fobia

Hola,

Me llamo Sara y me causa pánico, ansiedad llegar a vieja… y lo que le sigue.  Mi proceso de llevar a cabo planes y aprender cosas es más lento de lo usual, lleno de ramales, atrechos y algunas tangentes, por lo que temo al final, dejar de vivir, hacer cosas y “estorbar”.  Estoy trabajando en ello.

Cuatro cosas han pasado en mi camino que han hecho que le haga frente a estos pensamientos gerontofóbicos:

  • El tan mencionado huracán María que destapó muchas realidades, como la cantidad de “envejecientes” actives, responsables de sus hogares y comunidades, pero al mismo tiempo muches en soledad y precariedad.  
  • El acompañamiento y cuidado en el proceso de envejecer de mi bisabuela centenaria, abuela Toña, en conjunto a la ternura, compasión, vulnerabilidad y frustración del proceso.
  • La depresión y todas las sombras que la acompañan.
  • Y más reciente, la maestría que me ha obligado (en el buen sentido de la palabra), a idear, realizar y concluir un proyecto.

Así que me he dado a la tarea de contemplar, observar, escuchar, reflexionar, pensar.

Lo que he encontrado hasta ahora es un mundo de retos, oportunidades y posibilidades.

Así que quiero compartir eso.

Quiero hablar de vejez y viejes.

Quiero escuchar de vejez y viejes.

Quiero aprender de vejez y viejes.

Quiero pensarme y pensarnos en ese momento que nos va a tocar.

Les invito a acompañarme, al final Todes Vamos Pa’ Viej@.

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Pensar la vejez: Luisa

Ni te imaginas lo duro que puede llegar a ser …ya que como mujer, también hay cosas que no puedes hacer como era habitual en ti…pero no hablamos de ello, como si por no hacerlo no fuera a pasar ..no tenemos empatía…pero sin embargo si vivimos nuestra frustración contra nosotros y nuestros semejantes…que absurdo ….no queremos aprender a eso y si a empuñar un arma …pero hay esperanza cuando almas como la tuya están en ello..en la belleza que se puede hallar en la vida estés en la edad que estés

Pensar la vejez: Hammil


Me alegra mucho el tema
Soy una adulta mayor de 60 años (tengo 63). Recuerdo con mucha claridad, cuando hacía la maestría en Educación en Salud Pública en el Recinto de Ciencias Médicas, haber escuchado información (de gente de la misma edad que yo tenía en ese entonces-21 años) que apuntaba a que era un mito el que la gente “vieja” no podía hacer ciertas cosas o sentir ciertas sensaciones; que solo eran prejuicios. Hace ya algunos años, quizás un poca más de una década, que me di cuenta que el asunto no se trata de prejuicios en contra del “viejo”, se trata de que la naturaleza responde al siguiente principio bíblico que se encuentra en 2 Corintios 4:16- “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre (y mujer) exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.”
Personalmente, no me gusta utilizar la palabra “viejo” o “vieja” aunque en la Escuela de Salud Pública donde estudié, insisten que es el término correcto. Yo me identifico a mi misma como una adulta mayor de 60 años y quién único me llama “mi viejita”es mi hijo. Puedo decirte que no es ningún prejuicio pensar o decir que las personas “de cierta edad” se les dificulta hacer “x o y” cosa. En mi caso, he tenido que ir aprendiendo, a veces de la manera difícil, que hay tareas que no puedo realizar de la manera que lo hacía hace 10 o 15 años atrás. Eso es algo que si no lo aceptamos, tendremos problemas. Alberto Cortés dijo en una ocasión, que la vejez es la más dura de las dictaduras. Estoy convencida de que es así; sin embargo tengo que reconocer que cuando le hemos dado espacio a la fe en Dios y su Palabra (la Biblia que tan atacada ha sido y seguirá siendo), nuestros pensamientos y por consecuencia nuestras vidas, son influenciadas por pasajes bíblicos como los siguientes:
 Salmo 92:12-15 “El justo (hemos sido justificados por la fe- esto te lo puede explicar Bernardo) florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano, plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aún en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes, para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto y que en Él no hay injusticia.”
 Proverbios 16:31- “Corona de honra es la vejez que se halla en el camino de justicia.”
 Proverbios :20:29- “La gloria de los jóvenes es su fuerza, y la hermosura de los ancianos es su vejez.”
Concluyo esta breve reflexión dando énfasis a la influencia tan grande que ha tenido en mí, Dios y su Palabra. Al igual que cualquier ser humano que se enfrenta a cambios y desafíos como lo es la etapa de la vejez; yo he tenido que manejar pensamientos y realidades que no puedo cambiar, pero hoy más que nunca puedo reafirmar que el haber conocido a Dios a una temprana edad (13 años) y dedicar gran parte de mi vida a conocer su Palabra, a servir de maneras diversas y a orar diariamente, entre otras actividades, ha sido y seguirá siendo la clave para; y cito al Apóstol Pablo en su carta a los Filipenses capítulo 4 y verso 11- “contentarme cualquiera sea mi situación”.

Hammil

Recomendación: Círculo de la Memoria

Un hermoso proyecto en la Fundación Luis Muñoz Marín, el cual se describe como un proyecto artístico de historia oral que utiliza herramientas multidisciplinarias para estimular la evocación de los recuerdos, refinar las destrezas de narración de las historias y promover la preservación de las memorias compartidas mediante publicaciones impresas o piezas de audio o vídeo. Pueden conseguir una copia del libro en la Fundación Luis Muñoz Marín, también puedes encontrar mas detalles el proyectos en su pagina web http://www.circulodememoria.com/ .

Si tienes alguna recomendación puedes compartirla en los comentarios al pie de la página o al e-mail todosvamospaviejo@gmail.com.

La belleza de lo viejo o ¿qué es ser viejo? – El relato de Teresa Hernandez Flores

Ella es Teresa Hernandez Flores. Flores de los de San Lorenzo, Puerto Rico, de donde es su mamá. Niña nómada, madre, servidora, consejera y la Abuelita de todes. Hace un tiempo nos habló de la belleza de lo viejo y ¿qué es ser viejo? Aquí les comparto lo que nos contó.

“Pues yo pienso que ya soy vieja porque soy una persona ya mayor. Ya tengo 79 años.

Las energías no son las mismas.  Lo que tu esperas de la vida no es lo que esperabas cuando estabas criando, cuando estaba más joven.  Ahora de vieja,  de mayor pues, la cosa es diferente.  Se piensa diferente. 

Yo creo que sí.  Yo pienso, yo estoy segura que sí.  Que llegar a la edad que yo llegué es bonito y también es sabiduría y experiencias. El que tiene la dicha de llegar a la edad mía, pues vive como lo hago yo:  dándole las gracias al señor por haberme permitido llegar a esta edad y por cada día que me permite vivir.”

Teresa Hernández Flores

La belleza de lo viejo o ¿qué es ser viejo? – El relato de Lilin Collazo

Les presentamos a Lilin, profesional de la salud retirada , orgullosa abuela y aficionada profesional de la repostería, la pintura y la costura.

“Yo entiendo que ser viejo o llegar a la edad como yo, que tengo 63 años, me siento feliz, me siento realizada.  Miro para atrás y entiendo que todas las cosas que yo anhelaba en mi vida las realicé … Y yo ahora me disfruto eso.

Me gustan mis canas, yo desde que tenía 45 años yo dije – Yo tengo que disfrutar de mis canas –

Aceptar también  que con la vejez vienen unas condiciones que no es enfermedad  pero  que tienes que aceptar que ya tus huesos no son tan fuerte como cuando tenías 40 años o 30 años y que no puedes hacer unas cosas como las que hacías antes.”

Lilin Collazo

El relato de Antonia Flores

Esto no es una entrevista

Por: Rita Isabel para Todes vamos pa’ viej@s

Todes vamos pa’ viej@s nos convoca y nos provoca a conversar sobre envejecer. Al terminar de leer la Guía para recopilar historias me pregunto: ¿en qué momento comenzamos a “ponernos” viejos? ¿Será cuándo tenemos consciencia de nuestra existencia hacia la muerte? De ser así, envejecí de niña. La pregunta y sus posibles respuestas se queda ahí. El trabajo a distancia de esta cuarentena, de más de cuarenta días, no da mucho tiempo para filosofar, por lo menos a mí no me sobra el tiempo, al contrario, pero ese es otro tema. En estos días parecería que se envejece con la facilidad con la que se contagia el virus que nos tiene en casa. ¿A quién entrevistar? Ese es el dilema. Pienso en abuela, en julio cumple 99 años. Hoy la acompaño en la noche.

—Abuela, ¿puedo entrevistarte?  —digo con voz inevitablemente aniñada, habla la nieta. Abuela no escucha bien. Hace un gesto para que le repita mi pregunta.

—Abuela, ¿puedo hacerte una entrevista? —repito y ya no sé si tengo cuatro décadas y un chin más de vida o no llego a una. Cuando nací, ella tenía cincuenta cuatro años, diez años más de los que tengo.

—¿Una entrevista? —responde.

—Sí, hacerte unas preguntas.

—Está bien —dice de buen ánimo.

—¿Me autorizas a grabarte?

—¿Grabarme? Sí… —responde mientras mira mi teléfono celular al que señalé cuando le pedí grabarla.

Comienza un vaivén de intentos para encaminar el diálogo… pero su mente habla de lo que quiere… Capturo ideas en la conversación:

Antonia Flores Rosario… viuda de Vázquez

Tengo casi un siglo… me falta un año o dos…

Con una sonrisa que es casi risa me dice: Envejecer, todos queremos envejecer, todos queremos llegar al siglo. Envejecer es lo mejor… A todos les gusta llegar a los últimos años…

¿Te sientes vieja? Le pregunto y responde con certeza y sonrisa: fíjate no, no me siento vieja, sé que estoy viejita, pero eso no me molesta. Me siento bien. Soy feliz.

¿Eres feliz? pregunto espontáneamente con curiosidad de nieta: Soy feliz porque tengo una familia que me quiere y me trata bien. También amistades, buenas amistades que siempre me han querido y se han portado bien conmigo. 

Cuando ya la conversación mengua y la rutina de acostarse (para quedarse dormida mientras reza el rosario) se impone, aún escuchó: Estoy contento porque ya soy vieja, trabajé, visité enfermos, anduve para arriba y para abajo visitándolos… me siento bien… veremos a ver hasta donde llegamos.

La imagen de El Sagrado Corazón de Jesús de la sala comedor nos observa como siempre. De camino al cuarto sé que nos esperan más de media docena de figuritas del niñito Jesús con los brazos extendidos para abrazarnos. La escucho decir: La última palabra la tiene nuestro Padre Celestial, Él dirá.

Antonia, Una Historia de Flores

Quien nombra, llama. Y alguien acude, sin cita previa, sin explicaciones, al lugar donde su nombre, dicho o pensado, lo está llamando. Cuando eso ocurre, uno tiene el derecho de creer que nadie se va del todo, mientras no muera la palabra que, llamando, llameando, lo trae.

Eduardo Galeano – Las palabras andantes

Hoy celebramos la vida de Antonia Flores.  Aquí un regalo para ella, de su familia.   

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